“No tengo tiempo para mí, pero necesito un momento de paz cada día.”
¿Te suena esta frase?
Es el grito silencioso de muchas mujeres que lo dan todo por los demás, pero se sienten vacías por dentro.
Madres, emprendedoras, cuidadoras, mujeres que sostienen… y que olvidan sostenerse a sí mismas.
Si tú también lo sientes, respira: no estás sola.
Y no necesitas una hora al día para cuidarte.
Solo necesitas 3 minutos de presencia y un aceite esencial.
El poder de los rituales breves y repetitivos
Un ritual no es algo complejo ni esotérico.
Es una pausa intencionada. Una forma de recordarte que tú también importas.
Cuando ese gesto (aunque breve) se repite a diario, se convierte en un ancla.
Un espacio sagrado donde tu sistema nervioso puede exhalar y tu alma puede hablar.
Los rituales con aceites esenciales tienen una magia especial porque la aromaterapia diaria actúa directamente sobre tus emociones, tu mente y tu cuerpo… en segundos.
Cómo elegir un aceite según tu estado emocional
Tu cuerpo sabe lo que necesita.
Solo hay que aprender a escucharlo.
Aquí tienes una guía sencilla:
- ¿Te sientes ansiosa o dispersa? Lavanda, Balance, Vetiver
- ¿Estás agotada emocionalmente? Wild Orange, Menta, Citrus Bliss
- ¿Te cuesta poner límites o conectar contigo? Geranio, Incienso, Rosa
- ¿Necesitas fuerza y claridad? Romero, Eucalipto, Bergamota
Confía en tu intuición. El aceite que te atrae suele ser el que necesitas.
Ritual de 3 minutos: respiración + afirmación + aroma
Este ritual es perfecto para empezar el día o regalarte una pausa cuando lo necesites:
- Elige tu aceite y pon 1 o 2 gotas en tus manos. Frótalas y llévalas cerca del rostro.
- Cierra los ojos y respira profundo 3 veces.
- Coloca tus manos en el pecho y repite internamente: “Este momento es para mí. Estoy presente. Estoy en calma. Estoy en mí.”
Puedes hacerlo de pie, en el coche antes de entrar al trabajo, mientras preparas tu café…
Lo importante no es el dónde, es el cómo.
Cómo incorporar este ritual a tu rutina sin esfuerzo
- Deja el aceite en tu mesita de noche o en el baño: que te “salude” cada mañana.
- Agrégalo como recordatorio en tu agenda o móvil: “3 minutos para mí”.
- Relaciónalo con un hábito que ya tengas: lavarte los dientes, abrir la ventana, ponerte crema.
Pequeños hábitos, grandes cambios.
Este ritual no es un lujo, es una forma de volver a ti cada día.
¿Quieres que preparemos juntas un ritual personalizado para ti?
Escríbeme por Instagram y lo diseñamos según tu momento, tus emociones y tu estilo de vida.
El autocuidado no tiene que ser complicado. Solo tiene que ser tuyo.
