Si tuviera que elegir un aceite esencial para empezar, probablemente sería la lavanda.
No porque haga milagros.
No porque vaya a resolverte el día.
Sino porque es uno de esos aceites fáciles de reconocer, fáciles de incorporar y que encajan bien en muchos momentos cotidianos.
Su aroma es floral, suave y muy característico, y dōTERRA la utiliza especialmente por sus cualidades aromáticas calmantes y relajantes.
Para mí, la lavanda tiene además otra ventaja: no hace falta inventarse grandes rituales para utilizarla.
Puede acompañar un rato de lectura, una actividad creativa, el final del día o simplemente un momento en casa en el que te apetece cambiar un poco el ambiente.
Qué es el aceite esencial de lavanda
El aceite esencial de Lavanda de dōTERRA procede de la planta de lavanda y se obtiene mediante destilación por arrastre de vapor.
Es uno de los aceites más conocidos precisamente por su versatilidad.
dōTERRA destaca especialmente su uso aromático y tópico, siguiendo siempre las indicaciones específicas del producto.
Por qué la lavanda suele ser un buen aceite para empezar
Cuando empiezas con aceites esenciales, lo más práctico es elegir algo que puedas imaginar utilizando de verdad.
Y la lavanda encaja muy bien en esa idea.
No necesitas una colección entera.
No necesitas memorizar combinaciones.
No necesitas convertirla en una rutina diaria.
Puedes empezar simplemente probando su aroma y viendo en qué momentos te gusta utilizarla.
Si además estás empezando desde cero, puedes leer también mi guía de aceites esenciales para principiantes.
1. Lavanda en difusión para crear un ambiente más tranquilo
Este es probablemente uno de los usos más sencillos.
Puedes utilizar unas gotas en un difusor siguiendo siempre las indicaciones del aparato y del producto.
dōTERRA relaciona el aroma de Lavanda con sensaciones de calma y relajación.
A mí me gusta especialmente utilizarla cuando quiero marcar un cambio de ritmo.
Por ejemplo:
- cuando termino de trabajar,
- mientras leo,
- mientras coloreo,
- al final del día,
- cuando quiero que la casa se sienta un poco más tranquila.
No hace falta tener el difusor encendido durante horas.
Un rato puede ser suficiente.
Receta: spray casero de lavanda para casa y textiles
Otra forma muy sencilla de utilizar la lavanda es preparar un spray aromático para casa.
dōTERRA publica recetas de sprays para textiles en las que combina agua, aceites esenciales y hamamelis o, como alternativa, alcohol de fricción.
Ingredientes
Para un pulverizador de unos 120 ml:
- 90 ml de agua destilada
- 30 ml de alcohol de fricción
- 15–20 gotas de aceite esencial de Lavanda dōTERRA
- un frasco pulverizador de vidrio, preferiblemente oscuro
Cómo prepararlo
- Añade el alcohol al frasco.
- Incorpora el aceite esencial de Lavanda.
- Cierra y agita bien unos segundos.
- Añade el agua destilada.
- Vuelve a cerrar y agitar.
Agítalo también antes de cada uso.
Puedes utilizarlo para refrescar ligeramente:
- ropa de cama,
- cojines,
- cortinas,
- armarios,
- o simplemente el ambiente de una habitación.
Haz primero una prueba en una zona poco visible si vas a pulverizar sobre tejidos delicados.
Si quieres darle un punto más fresco
Puedes sustituir parte de la lavanda por Limón.
Por ejemplo:
- 10 gotas de Lavanda
- 10 gotas de Limón
dōTERRA utiliza precisamente la combinación Lavanda + Limón en una de sus recetas oficiales de spray ambiental.
Este spray está pensado para uso ambiental y textil, no como spray corporal.
2. Lavanda para acompañar una actividad creativa
Hay actividades que funcionan especialmente bien cuando eliminamos un poco de ruido alrededor.
Papel.
Lápices.
Música.
Una taza.
Y, si te gusta, un aroma.
La lavanda puede encajar muy bien en ese tipo de momento porque su perfil aromático es suave y reconocible.
No porque vaya a “hacerte creativa”.
Sino porque puede formar parte de un ambiente asociado a pausa y atención.
Si te apetece probar esa combinación, puedes descargar una de mis láminas para colorear gratis y dejarla preparada junto a unos lápices.
3. Lavanda al final del día
Una de las cosas que más me gustan de los aromas es que pueden servir como señal.
Encender una lámpara.
Guardar el móvil.
Ponerte ropa cómoda.
Preparar una infusión.
Difundir lavanda.
Pequeños gestos que dicen:
por hoy ya está.
No significa que el aceite haga el trabajo de descansar por ti.
Pero sí puede convertirse en parte de una transición más amable entre el ruido del día y el momento de parar.
4. Lavanda en la piel
dōTERRA también contempla usos tópicos de Lavanda siguiendo las indicaciones del producto.
Aquí sí conviene ir con más cuidado.
Los aceites esenciales son concentrados.
Por eso no asumiría que, por ser naturales, pueden utilizarse de cualquier forma o en cualquier cantidad.
Lee siempre la etiqueta.
Respeta las indicaciones.
Y si tienes piel sensible, alergias o cualquier duda sobre uso tópico, lo prudente es revisar primero la información del producto.
5. Lavender Touch si prefieres una opción ya preparada
dōTERRA también comercializa Lavender Touch, que combina aceite esencial de lavanda con aceite de coco fraccionado en formato roll-on.
Puede ser una opción cómoda si prefieres una presentación tópica ya diluida en lugar de preparar mezclas por tu cuenta.
Cómo utilizo yo la lavanda
No la utilizo todos los días.
Y creo que eso también merece decirse.
La saco cuando me apetece.
Cuando quiero acompañar un rato tranquilo.
Cuando estoy leyendo.
Cuando hago algo con las manos.
Cuando quiero que la casa huela distinto.
Cuando necesito marcar que una parte del día se ha terminado.
Me gusta así.
Sin convertirla en una obligación más.
Lavanda y emociones
La lavanda aparece con frecuencia en conversaciones sobre aromaterapia emocional porque su aroma se asocia con calma y relajación.
Pero aquí haría una distinción importante.
Un aroma puede acompañar cómo te sientes.
Puede ayudarte a crear un ambiente.
Puede formar parte de un momento de descanso.
Pero no sustituye atención médica o psicológica cuando la necesitas.
Por eso prefiero hablar de acompañar emociones, no de “tratar” emociones.
Con qué otros aceites combina bien
Si ya conoces la lavanda y quieres probar mezclas sencillas, puedes empezar combinándola con uno o dos aceites como máximo.
Lavanda + cítrico
Una combinación agradable si quieres algo floral pero más fresco.
Lavanda + aroma amaderado
Puede funcionar bien si buscas un ambiente más profundo y tranquilo.
Lavanda + menta
Una combinación clásica dentro del universo de los aceites esenciales.
No necesitas mezclas de siete aceites.
Dos pueden ser perfectamente suficientes.
Cómo elegir un aceite esencial de lavanda
Yo miraría tres cosas.
Que esté correctamente identificado
Nombre del producto, instrucciones y advertencias claras.
Que la marca explique cómo controla la calidad
dōTERRA utiliza su estándar CPTG™ y explica sus procesos de análisis y control de calidad.
Que realmente te guste el aroma
Esto parece obvio, pero es fundamental.
No compres lavanda porque “se supone que hay que tenerla”.
Si no te gusta, no tiene sentido.
Lo que no necesitas hacer con la lavanda
No necesitas:
- utilizarla todos los días,
- poner una cantidad excesiva,
- comprar media colección,
- mezclarla con todo,
- convertirla en una solución para cada emoción,
- crear un ritual perfecto.
Puedes simplemente disfrutar de su aroma.
Eso también cuenta.
Si quieres explorar la aromaterapia emocional
La lavanda puede ser una buena puerta de entrada a la relación entre aroma y estado de ánimo.
Si te interesa ese tema, puedes leer también Aromaterapia emocional: cómo utilizar los aceites esenciales según cómo te sientes.
Y si estás empezando desde cero, vuelve a Aceites esenciales para principiantes.
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