Cuando empiezas a interesarte por los aceites esenciales es bastante fácil pensar que necesitas una colección entera.
Lavanda.
Limón.
Menta.
Incienso.
Mezclas.
Roll-ons.
Difusores.
Y, cuando te quieres dar cuenta, parece que para empezar necesitas montar una pequeña perfumería botánica en casa.
No.
Si estás empezando, yo lo haría mucho más sencillo.
Pocos aceites, bien elegidos y aprendiendo a utilizarlos uno a uno.
Qué es realmente un aceite esencial
Los aceites esenciales son compuestos aromáticos volátiles que se encuentran de forma natural en diferentes partes de las plantas.
Según la planta, pueden obtenerse de flores, hojas, cortezas, raíces, resinas o cáscaras.
dōTERRA explica que estos compuestos aromáticos son los responsables de buena parte del olor característico de cada planta y que la composición química de cada aceite es distinta.
Dicho de una manera menos científica: son sustancias muy concentradas.
Y precisamente por eso no hace falta utilizar grandes cantidades.
Si estás empezando, no necesitas muchos aceites
Una de las cosas que más simplifica el comienzo es elegir dos o tres aceites y conocerlos bien.
Cómo huelen.
Cómo se utilizan.
Qué indicaciones aparecen en su etiqueta.
En qué momentos te apetece usarlos.
Y si realmente terminan teniendo un lugar en tu vida cotidiana.
No hace falta comprar un aceite porque aparezca en todas las listas de “imprescindibles”.
Si no te gusta su aroma o nunca lo utilizas, no es imprescindible para ti.
Tres aceites sencillos para empezar
Si yo tuviera que empezar con muy pocos, elegiría aceites versátiles y fáciles de incorporar a la vida diaria.
Lavanda
La lavanda suele ser uno de los aceites más conocidos y es un buen punto de partida si te gustan los aromas florales y suaves.
Puede utilizarse de forma aromática y, según la presentación y las indicaciones del producto, también de forma tópica.
A mí me gusta especialmente para momentos tranquilos de casa.
Leer.
Colorear.
Prepararme para bajar un poco el ritmo al final del día.
Limón
Los aceites cítricos tienen un aroma fresco y muy reconocible.
El limón puede ser una buena opción si prefieres aromas más ligeros y luminosos.
Puede utilizarse en difusión y en otros usos siempre según las indicaciones del producto concreto.
Menta
La menta tiene un aroma mucho más intenso y fresco.
Es un buen ejemplo de por qué conviene empezar poco a poco: una cantidad pequeña suele ser suficiente.
Cuando utilizas aceites especialmente potentes, la recomendación de dōTERRA es empezar con la cantidad mínima indicada y seguir siempre la etiqueta.
Cómo se pueden utilizar los aceites esenciales
dōTERRA distingue distintas formas de uso, entre ellas el uso aromático, tópico y, en determinados productos específicamente indicados para ello, interno.
Pero si estás empezando, yo no intentaría aprenderlo todo a la vez.
Uso aromático
Probablemente sea una de las maneras más sencillas de empezar.
Puedes utilizar un difusor siguiendo las instrucciones del aparato y del aceite.
También puedes simplemente abrir el frasco y apreciar su aroma.
No hace falta tener un difusor funcionando todo el día.
A mí me gusta más utilizarlo en momentos concretos.
Un rato mientras leo.
Mientras hago algo creativo.
O cuando quiero cambiar un poco el ambiente de una habitación.
Uso tópico
Algunos aceites pueden utilizarse sobre la piel según las instrucciones específicas de su etiqueta.
dōTERRA recomienda utilizar un aceite portador cuando sea necesario para diluir aceites más potentes o cuando se pruebe un aceite por primera vez, especialmente en piel sensible. También indica evitar ojos, oído interno y piel dañada.
Si estás empezando, aquí no improvisaría.
Lee la etiqueta.
Respeta las cantidades.
Y empieza siempre con poco.
Uso interno
No todos los aceites ni todas las presentaciones deben utilizarse de forma interna.
dōTERRA contempla el uso interno para determinados aceites cuando están indicados específicamente para ello y recomienda seguir estrictamente el etiquetado y las cantidades recomendadas.
Así que la regla para principiantes es sencilla:
si la etiqueta no indica claramente ese uso, no lo hagas.
La calidad importa
No todos los aceites esenciales son iguales.
La calidad puede variar según el origen de la planta, las condiciones de cultivo, la cosecha, el proceso de destilación y el almacenamiento. dōTERRA utiliza su estándar CPTG™, Certified Pure Tested Grade™, que incluye procesos de análisis y control de calidad para sus aceites esenciales.
Esto no significa que tengas que convertirte en experta en química.
Pero sí conviene comprar productos bien identificados, con instrucciones claras y de un fabricante que explique cómo controla la calidad.
Natural no significa utilizarlo de cualquier manera
Esta es probablemente una de las cosas más importantes cuando empiezas.
Los aceites esenciales proceden de plantas.
Pero son productos concentrados.
Por eso “natural” no significa que puedas poner cualquier cantidad, en cualquier parte o de cualquier manera.
dōTERRA recomienda empezar con dosis pequeñas, diluir cuando corresponda y seguir las instrucciones de cada producto.
Más no es mejor.
Normalmente es simplemente más.
Lo que yo no compraría al principio
No empezaría con:
- diez o quince aceites,
- varias mezclas diferentes,
- tres tipos de difusor,
- accesorios que todavía no sabes si utilizarás,
- recetas complicadas,
- una caja enorme para organizar una colección que todavía no tienes.
Primero prueba.
Utiliza.
Observa qué te gusta.
Y después amplía si realmente lo necesitas.
Cómo elegir tus primeros aceites esenciales
Yo me haría estas preguntas:
¿Me gusta realmente este aroma?
Parece obvio, pero importa muchísimo.
No compres un aceite únicamente porque alguien diga que es imprescindible.
¿Sé cómo voy a utilizarlo?
Si no puedes imaginar ningún momento concreto en el que vayas a usarlo, quizá todavía no lo necesitas.
¿La etiqueta explica claramente cómo utilizarlo?
Busca siempre instrucciones de uso y advertencias.
¿Estoy comprando calidad o solo una promesa bonita?
Me interesa más saber cómo se obtiene, analiza y controla un aceite que una lista interminable de promesas.
Una forma sencilla de empezar
Si nunca has utilizado aceites esenciales, podrías hacer algo tan simple como esto:
Elige dos aceites.
Uno que te resulte tranquilo y agradable.
Otro más fresco o estimulante.
Aprende primero su uso aromático.
Observa cuál utilizas más.
Y solo después decide si quieres incorporar otros.
Eso es suficiente.
No necesitas convertir los aceites esenciales en un estilo de vida
Puedes utilizarlos porque te gustan.
Porque disfrutas determinados aromas.
Porque te gusta crear ambientes distintos en casa.
Porque forman parte de pequeños momentos cotidianos.
No hace falta convertir cada aceite en una solución para algo.
A veces un aroma agradable puede ser simplemente eso:
un aroma agradable.
Y ya tiene valor.
Si quieres empezar por uno
La lavanda puede ser un buen siguiente paso si quieres conocer un aceite concreto con más detalle.
En el artículo Aceite esencial de lavanda: cómo lo uso en casa y por qué siempre vuelvo a él te cuento cómo lo incorporo yo a momentos sencillos del día.
Y puedes encontrar más artículos sobre aceites esenciales, cosmética y vida cotidiana dentro de Estilo de vida.